"Me gusta tener mi dinero donde pueda verlo, colgando en mi armario”. Con esta declaración de intenciones, Carrie Bradshaw se anticipaba a los tiempos de incertidumbre económica y prefería confiar en Manolo Blahnik sus ahorros antes que a cualquier banco. Aunque nunca seremos como ella, puede que hoy un puñado de seres afortunados estén pensando en qué gastar los millones que les nevaron ayer gracias a la lotería de Navidad. Sigamos pues el consejo de la sabia Carrie, yo lo tendría claro.
Empezaría con un jersey deluxe firmado por Lanvin. Ambos superan los 1.500€, un capricho que de ninguna otra forma habría entrado en tu armario.
Seguiría comprando un trench de Burberry Prorsum, ese clásico que nunca morirá, y mucho menos si es de la firma británica. Me quedo con éste (1.295€).
Una cazadora de cuero de Yves Saint Laurent tampoco es una mala inversión (3.200€).
Ni unos “manolos”. En realidad, no unos cualquiera sino “los manolos”, esos que pudieron sustituir como ningunos otros al mejor anillo de pedida.
Sin duda, compraría un bolso, lo difícil sería elegir cuál. Aunque uno de
los más famosos de la historia es una opción tentadora, me quedo con el
Gaucho de
Dior.
Tampoco renunciaría a la sudadera con labios bordados de Stella McCartney, válida incluso para los premiados con terceros y cuartos premios (345€).
Y terminaría con el capricho de los caprichos, solo apto para los que más décimos afortunad@s adquirieron: uno de los
relojes de
oro blanco con
diamantes de
Chanel.
Y vosotr@s, ¿qué regalo os haríais con el
Gordo de la
lotería de
Navidad?