Estudió para ser líder político y dejó lo políticamente correcto por el camino cuando comenzó su carrera militando en el partido comunista. Su familia nunca lo aprobó y Miu Miu, apodó que más tarde se convertiría en la segunda línea de su firma, claudicó tras decidirse a dirigir la empresa familiar, cuya fundación se remonta a 1913. Con su nuevo puesto comenzó una revolución silenciosa que consiguió reinterpretar la nueva feminidad y dar una vida actualizada a las tendencias clásicas. De este modo, se convirtió en la que probablemente es la mujer con más poder dentro del negocio de la moda. Y junto a su marido, Patrizio Bertelli, ha llevado al grupo Prada a los altares del estilo y el éxito empresarial.
Ahora, con el cambio estratégico de la firma, Miuccia deja su cargo como presidenta y pasa a ser co-directora ejecutiva. Un antes y un después en la historia de Prada, que desde ahora será dirigida por Carlo Mazzi. Baile de puestos y cambio de nombres, pero, esperemos, continuidad en la forma de entender al emblema del glamour made in Milano.
