La cámara se encandila con sus ojos de gata, tez aniñada y boca de deseo, con un cuerpo sobrehumano que aún no ha claudicado ante su edad y continúa en lo alto como único estandarte de una generación ya en decadencia. Es Kate Moss, modelo, it girl inmortal, empresaria y diseñadora, su faceta menos conocida que vuelve a retomar para la firma inglesa Topshop.
Icono del estilo british, vuelve tras tres años de parón con una colaboración para la próxima primavera-verano 2014, resta decir que el éxito está asegurado. Desde que en 2007 iniciara su relación comercial con la marca, ha convertido en must cada prenda que ha pasado por sus manos. Quién mejor que su concepto de la moda plasmado en diseño para garantizar las ventas de una colección en la que ya cuelga desde su concepción la etiqueta de "agotado".
Y es que ella no conoce el fracaso. Su mirada de seducción siempre ha esnifado una vida de glamour que ha pisado el fango con la misma facilidad que sus Louboutin se han deslizado por la alfombra roja. Existencia de excesos, ponderado talento y felicidad mal entendida que se antoja eterna. Un mito, una diva, la moda antes y después de Kate.

